Los 8 errores más comunes al contratar una Isapre
Los que más caro le salen a la gente, y cómo evitarlos.
La mayoría de los problemas con una Isapre no aparecen al firmar: aparecen el día que la necesitas. Estos son los errores que más vemos en las asesorías, empezando por el más grave.
Esperar a estar enfermo para cambiarte a una Isapre
Mucha gente se queda en Fonasa mientras está sana, y piensa en una Isapre recién cuando aparece un diagnóstico, una urgencia o una operación. Ahí suele ser tarde. Para entrar a una Isapre hay que completar una declaración de salud, y ante una enfermedad ya diagnosticada es muy probable que te rechacen, o que esa enfermedad quede excluida o con restricciones, justo cuando más la necesitas. Con los seguros de salud pasa lo mismo: no cubren lo que ya estaba diagnosticado antes de contratarlos.
También pasa por dudar. Mucha gente que ya está pensando en una Isapre posterga la decisión por miedo a equivocarse, y termina sin contratar nada. Pero es mejor tenerla que no tenerla: el sentido de una Isapre no es pagarte la consulta del mes, sino cubrirte cuando llega algo caro. Los gastos ambulatorios uno los puede asumir. Una hospitalización o algo más grave es otra historia.
Y como en la red pública las listas de espera pueden ser largas, muchas veces la gente termina atendiéndose en el sector privado y pagando de su bolsillo cuentas que pueden llegar a millones. Es una angustia que viven miles de familias en Chile.
No defendemos el sistema privado. Pero es una realidad que hay que entender, y por eso la mejor decisión se toma cuando estás sano, con tiempo y bien asesorado.
Los otros errores que más se repiten
Firmar con el primero que te escribió
Te contactan, te insisten y terminas decidiendo por cansancio, no porque el plan realmente te acomode.
Elegir por los regalos, no por la cobertura
Descuentos y beneficios que no tienen relación con tu salud. El día que necesitas atenderte, no te sirven de nada.
Creer que pagar más es tener un mejor plan
Pagar harto no significa estar mejor cubierto. Cada Isapre tiene sus ganchos comerciales, pero eso no define tu cobertura: la definen los topes, y son muy específicos. Dos planes de precio parecido pueden dejarte en situaciones muy distintas frente a una hospitalización.
Copiar el plan de un amigo o compañero de trabajo
Muchas veces esa recomendación viene de alguien que nunca se ha operado ni hospitalizado. Y sin haber usado el plan para lo que realmente sirve, no hay cómo saber si responde. Aunque respondiera, está armado para las necesidades de esa persona: tu edad, tus cargas y tus clínicas son otras.
Quedarte solo con el porcentaje
Un porcentaje alto suena bien hasta que aparece un tope, una exclusión o una clínica sin convenio. Las prótesis y órtesis son el mejor ejemplo: están entre lo más caro que puede aparecer en una cuenta, y hay Isapres que cubren muy poco mientras otras las cubren en su totalidad. Ese detalle no se ve en el porcentaje, y es de los que más caro salen.
Confiar en que el seguro complementario lo resuelve todo
Un complemento es eso, un complemento. La primera capa siempre es tu Isapre o Fonasa, y el complementario actúa sobre lo que queda, con sus propios topes y deducibles. Si la base quedó corta, en una hospitalización la diferencia igual la pones tú. Un buen complementario no arregla un mal plan: mejora uno que ya está bien armado.
No mirar las redes GES y CAEC de la Isapre
Cada Isapre está obligada a designar una red de prestadores para el GES y la CAEC, y esa red la define ella, no tú. Son las coberturas que mandan justo cuando aparece algo grave, y no tienen por qué coincidir con la clínica que tenías en mente cuando tomaste el plan. Si no conoces esa red, puedes terminar derivado a un prestador distinto del que elegiste. Rechazarlo y atenderte donde quieras es tu derecho, pero en ese caso el evento se cubre solo con los porcentajes y topes de tu plan, sin la protección del GES o de la CAEC. Por eso conviene revisar esa red antes de firmar, y no cuando ya tienes el diagnóstico encima.
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Evita estos errores con una asesoría gratis
Revisamos tu caso antes de que firmes nada, y te decimos qué te conviene, aunque la respuesta sea quedarte donde estás.
Quiero que me asesoren →La información de este artículo es general y puede cambiar según la normativa vigente. Para evaluar tu caso particular, te recomendamos una asesoría.